Maratón de Bruselas. Turismo, cervezas y maratón

Muchas veces vamos a correr un maratón porque es una gran carrera, con un gran recorrido y no hacemos cuenta de la ciudad. Pero en el maratón de Bruselas no podemos decir lo mismo. Hemos de tratarlo como un maratón que se debe incluir a una visita de una gran ciudad o un gran país.

Aunque en esta crónica no quisiera enrollarme mucho sobre el viaje, es digno de mención, turísticamente hablando.

Hace ya unos cuantos meses decidimos planificar el viaje mis amigos Antonio Luis (@sevifernandez_) y posteriormente Javi (@JaviermartinSFC), y así, llegamos el viernes por la mañana a la ciudad de Bruselas. Ya de camino al hotel nos sorprende de refilón la Grand Place que queremos dejarla para después de comer y verla como se merece. Después de llegar al hotel y seguidamente comer en un restaurante italiano que vimos previamente y que repetiríamos la noche siguiente, decidimos degustar como se merecía  la Grand Place, plaza que nos sorprendió gratamente. Hicimos visita guiada para terminar la ruta por nuestra cuenta, acabando en un intento fallido de conocer el famoso Bar Delirium Tremens  y terminando en una cervecería donde degustamos distintos tipos de cervezas belgas.

Al día siguiente decidimos visitar Gante que está a unos 30 min en tren. Ciudad impresionante y elegante donde las haya, donde dimos cuenta también de su elaboración de buena cerveza. Por la noche de vuelta en Bruselas cenamos pasta como marca la tradición.

El día de la carrera, desayuné por primera vez en la sala de desayunos de un hotel y no en la habitación como suelo hacer, pero es lo que tiene reservar hotel con desayuno cuando salgo fuera de España. Allí quedamos con Juan Vicente, un cliente de http://www.vamosdemaraton.com que conocimos el día anterior y emprendimos nuestra salida hacia la zona de salida junto a Laura y Tere que correrían la carrera de 5k. La característica de esta carrera es que la media maratón concentra la mayor participación de corredores quedando el maratón para unos 3.000 corredores, siendo la salida de la misma bastante floja respecto a otros maratones de mayor envergadura y solera.  Ya en el calentamiento empiezo a notar las molestias que me precederían desde hace un par de semanas en la rodilla, aunque tengo la confianza que una vez en carrera se calentaría y remitiría el dolor.

La salida es en el Parc du Cinquantenaire y hace ademán de adentrarse en la ciudad por la Rue de la Loi, en la llamada zona de Europa, aquí el ritmo de los 2 primeros km lo hago por debajo de 4’40, aprovechando la dureza que me esperaría después. En el km 2 se gira hacia la izquierda, para pasar por delante del Palacio Real y subir por Avenue Louise, pasando por tres pasos subterráneos, e ir camino de las afueras de la ciudad. Es desde esta avenida hasta el parque llamado Bois de la Cambre donde empieza la primera subida importante de unos 5 km y donde se visualiza el primer lago de los varios que vamos a ver en el recorrido. Aquí el ritmo no es malo tratándose que vamos subiendo, siendo el mismo desde los 4’51 en el km 5 hasta 4’58 en el 7. Al girar en este punto y después de una breve subida comienza una larga bajada, aunque siempre con pequeños repechos hasta el km 18, alejándonos la carrera aún más hacia las afueras de la ciudad. Es aquí en las bajadas donde aprovecho y hago los mejores parciales en torno a 4’30, siendo el km más rápido el 14 en 4’22.  Una larga recta nos precede en el punto donde se encuentra la distancia de la media maratón, la cual la hago en 1h39, con una subida que va desde el kilómetro 18 al 20, a ritmo de 5’ km , y su consiguiente bajada hacia otro parque que se hace interminable, siendo en este punto el km más rápido el 23 en 4’24, girando alrededor de un enorme lago para volver a deshacer la misma larga recta con su consiguiente subida, que ya bajamos anteriormente,  desde el km 30 al 33, con un km 31 que se me atragante en 5’24. Ya en este punto de la carrera estas subidas se hacen muy largas y pesan mucho en las maltrechas piernas y la soledad aquí se hace dueña y señora de la carrera. Una vez terminada esta subida en el Parc de Woluwe en el km 35, es donde nos juntamos los corredores del maratón y del medio maratón, que salieron 1 hora y media después, convirtiéndose la carrera desde este punto hasta el final en un verdadero espectáculo de corredores y espectadores entrando de lleno en otra carrera totalmente distinta por su gran ambiente, el cual se agradece muchísimo después de los kilómetros recorridos en la más absoluta soledad, por los pocos participantes y el trazado del recorrido. Ya solamente queda la última y más dura subida, que va desde el km 37 al 39, haciendo el km 37 en un inexplicable 5’40, me imagino que debido a la dureza de este tramo y al estado en el ya me encontraba, para bajar y pasar nuevamente por el Parc du Cinquantenaire y adentrarnos ahora sí en el centro de la ciudad nuevamente por la Rue de la Loi, en la zona de Europa, y acoger los 2 kilómetros finales por un duro empedrado que hacen cargar aún más las maltrechas piernas, de ahí los parciales que no bajan de 4’55, aún tratándose de ir cuesta abajo. Son estos 2 km finales dónde más concentración de personas se vuelca en las calles a animar en este tramo final. Especial mención es el paso por la ambientada Grand Place donde coincido con otros españoles que están corriendo la media maratón y donde me da ese subidón sabiendo que la meta está a escasos 500 metros después de un giro a la derecha y donde sé que me está esperando mi gente, los cuales veo y les arrebato la bandera de España que sujetaban para entrar de esta manera con la bandera de mi país en la meta de un maratón internacional.

Tiempo final 3h24, que no están nada mal tratándose de un maratón bastante exigente y duro y sobre todo por las condiciones físicas en la que suelo acudir últimamente a mis citas con los maratones.

Por último reseñar que nuestro viaje no acabó aquí, ya que seguimos degustando las variadas y ricas cervezas esa misma tarde en Delirium Tremens (el verdadero), eso sí, ya sin la compañía de Javi y Tere que se tuvieron que marchar.

Al día siguiente nos tacaba visitar y dormir en Brujas, ciudad que nos cautivó igualmente, donde degustamos su s ricas y variadas cervezas en sitios tan increíbles como la cervecería 2be con vistas al canal y De Garr con su cerveza artesanal.

Para terminar, destacar lo positivo como la buena sintonía entre mis compañeros de viaje, las ciudades que visitamos, las cervezas y el escuchar español  en casi todos los sitios.

Lo negativo, que no es el maratón que se merece esta gran ciudad, como es la capital europea, debido a la exigencia, dureza y soledad del recorrido, con sus altibajos haciendo de esta carrera una de las más duras del panorama europeo.

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